Como respuesta a los consumidores que exigen productos sanos, con su calidad nutricional intacta, es necesario ofrecer productos que respondan a la evolución de las formas de vida: listos para su consumo, listos para cocinar, fáciles de conservar. El envasado en atmósfera modificada es una técnica que permite alcanzar estos objetivos.
Un procedimiento MAP consiste en:
• Envasar un producto alimenticio modificando la atmósfera que lo rodea.
• Controlar las reacciones enzimáticas, bioquímicas y microbianas.
• Proteger físicamente el producto.
La legislación sobre aditivos alimentarios permite el uso de los siguientes gases: nitrógeno (N2), dióxido de carbono (CO2), oxígeno (O2), helio (H2), y argón (Ar). Cada uno se utiliza en estado puro o en mezcla por sus propiedades fisicoquímicas en función del tipo de producto alimenticio que se quiera conservar.
La eficacia del proceso requiere una selección adecuada de la atmósfera de envasado, en función de:
• Los riesgos a los que el producto está expuesto (moho, bacterias, enranciamiento...).
• Las características propias de cada producto (contenido del agua, pH, contaminación...).
• Las condiciones de conservación (temperatura, aditivos, permeabilidad del film...).
Químicamente inerte, inodoro y de baja solubilidad en agua y grasas.
Limita la proliferación de bacterias aeróbicas y tiene propiedades fungistáticas.
Desplaza el oxígeno, previniendo la oxidación de pigmentos, la rancidez en aceites y materias grasas, el desarrollo de hongos y el ataque de insectos.
Muy baja inversión para el cliente.