El O2 puro, utilizado como comburente, mejora las condiciones de combustión en cuatro aspectos y su efecto depende del grado de sobreoxigenación:
- Mejora del rendimiento térmico con el consecuente reducción del consumo específico de combustible
- Mejora de la transmisión térmica incrementando, por lo tanto, la producción y productividad.
- Mejora de las características de combustión de la llama, y en consecuencia, mejora de la calidad del producto.
- Reduce el volumen de humos, y en consecuencia, también una disminución de las emisiones atmosféricas