Son ya numerosas las operaciones en las que se requiere diluir un producto en un disolvente (pinturas, titnas, impregnado de resinas, etc)
Sin considerar las futuras exigencias ambientales, actualmente, debido al aumento de costos de los disolventes, resulta interesante recuperarlos mediante algún proceso econnómico.
Esta recuperación es factible empleando nitrógeno líquido que proporcionan:
el calor latente de vaporización y el calor sensible del nitrógeno en fase líquida para condensar y separar el disolvente
la inercia química del nitrógeno vaporizado durante el secado del producto, que elimina los problemas inherentes a los problemas inherentes a los límites de inflamabilidad de los vapored del disolvente.
De este modo el secado y la recuperación del disolvente se hace en atmósfera inerte, sin posibilidad de que se formen mezclas explosivas. La recuperación puede llegar hasta el nivel requerido para enviar el resto a la atmósfera sin problemas de contaminación.
En esta técnica se producen economías sobre el volumen de gas de tratamiento, ya que la presencia de nitrógeno permite trabajar con mayores contenidos de disolvente, disminuyendo inversiones en el circuito de secado