La estudiada ubicación que adoptan la mayoría de las instalaciones químicas obedece a la necesidad de garantizar las tres condiciones esenciales del producto en proceso: seguridad, economía y calidad. Coordinarlas resulta factible si en los momentos adecuados se realizan purgas con nitrógeno que eliminen la acción de la humedad atmosférica así como los residuos de operaciones precedentes, partículas metálicas, óxidos, etc., que pueden provocar polimeraciones incontroladas en atmósfera normal, oxidaciones de productos sensibles, formación de ácidos en presencia de humedad, inflamación de disolventes, etc…, y que atentan contra la marcha normal de cualquier unidad.