Químicamente inerte, inodoro y de baja solubilidad en agua y grasas.
Limita la proliferación de bacterias aeróbicas y tiene propiedades fungistáticas.
Desplaza el oxígeno, previniendo la oxidación de pigmentos, la rancidez en aceites y materias grasas, el desarrollo de hongos y el ataque de insectos.
Su elevada potencia frigorífica permite una congelación muy rápida, sin pérdidas de peso por deshidratación ni deformación de los productos. Las estructuras celulares se preservan, minimizando tanto los fenómenos bacterianos como las alteraciones enzimáticas.