Congela alimentos de alto valor, mejorando su calidad y textura (productos IQF, antes del corte o trituración), extendiendo la vida útil de materias primas o sensibles a la oxidación. Retarda la maduración de productos hortofrutícolas para exportación y mejora la calidad en alimentos batidos Optimiza los procesos, aumentando la capacidad de producción.
Incluye gases certificados y de alta pureza que son químicamente inertes, inodoros y de baja solubilidad en aguas y grasas, lo que limita la proliferación de bacterias. Es económico y desplaza el oxigeno previniendo la oxidación de pigmentos, rancidez en aceites o grasas y el desarrollo de hongos o ataques de insectos. Su gran potencia frigorífica permite congelar muy rápido, sin perder peso o que se deforme el producto, minimizando fenómenos bacterianos o alteraciones enzimáticas.
Barridos de oxígeno en cámaras de almacenamiento de frutas, congelado criogénico de carnes y productos del mar, inertización en estanques de almacenamiento de aceite, en cubas de vinificación o envasados de café o trasiego de vinos.